Todo comenzó en los inicios de los años setenta de la primera centuria de la era.Ocho décadas antes, y pacificada definitivamente la penísula, había estructurado Augusto el primer embrión organizativo del Noroeste Ibérico, introduciendo en su ámbito las manifestaciones más tempraneras de la vida urbana de la zona con la fundación de, por lo menos, tres importantes ciudades (Braga, Astorga y Lugo) y la construcción de dos calzadas perimetrales para comunicarlas entre sí.Faltaba, sin embargo, una ruta central, directa, entre Braga y Astorga, cuya apertura venían demandando, desde hacía algún tiempo, tanto la riqueza minera de estas comarcas interiores como la necesidad misma de aculturizar,fomentando los influjos romanos, a sus adustos moradores.
Y fue con el advenimiento de la dinastía flavia en el año 69 que se acometió tal empresa, tomándose, para ello, como bases simultáneas de partida, las ciudades de Braga y Astorga, capitales, a la sazón, junto con Lugo, de los tres conventos jurídicos establecidos en su momento, por el fundador del imperio, para el Noroeste Peninsular.
Y, como siempre, fue el ejército el encargado de llevar a cabo la tarea,proyectándola y ejecutándola en sus diversas fases.Ahora bien, para semejante empresa fue preciso establecer diversas bases campamentales a lo largo de la ruta, que hasta el presente únicamente han sido descubiertas en el entorno de Porto Quintela, al que nos estamos refiriendo monográficamente en esta ocasión.El lugar resultaba ideal para tal cometido, no sólo por la amenidad del paisaje y la fertilidad de la tierra sino, sobre todo, por la existencia de unas generosas surgencias termales, importantísimas a la hora de su aprovechamiento lúdico y terapéutico, tanto por el elemento militar como por la población civil.Y esta es la causa de que se haya exhumado en este paraje, no sólo un campamento de época flavia sino también una de las mansiones más importantes de la llamada Via Nova, que, andado tiempo, devendría un gran poblado o vicus, que Tolomeo, a mediados del siglo II, no dudará en denominar polis (ciudad).En cualquier caso, uno de los personajes más activos, en lo que a la apertura de la ruta respecta, fue el legado propretor, o si se prefiere gobernador, de la Hispania Tarraconense, Cayo Calpetano Rantio Quirinal Valerio Festo, cuyo nombre aparece grabado en las dedicatorias de los cilindros miliarios del año 79/80 cuando, durante el reinado de Tito, se inaugure esta gran ruta que, de inmediato, pasará a ser integrada en el cursus publicuso red oficial de los caminos del imperio.Y como tal fue recorrida por trotamundos de todas las procedencias a lo largo de los restantes siglos del Imperio e, incluso, durante la dominación germánica, hasta que la invasión árabe, a comienzos de la octava centuria, vino a desorganizar los esquemas políticos imperantes hasta aquel momento.Seguirá después la despoblación, la ruína y el silencio, sin que los diversos renaceres del medievo, con la meta fijada en horizontes diferentes, logren otra cosa que una reutilización parcial de las infraestructuras de la antigüedad.Sólo a partir del Renacimiento, en el siglo XVI, y sobre todo de la Ilustración, en el XVIII, se comenzará a hablar, de nuevo, de los antiguos poblados y caminos.
Y, precisamente, este es el momento que queremos aprovechar para realizar una breve síntesis de los descubrimientos arqueológicos que se fueron realizando en el entorno de Porto Quintela durante las cuatro o cinco centurias anteriores a la presente.
Ciertamente, nuestro yacimiento no es mencionado ni por Ambrosio de Morales ni por Batholomé Sagrario Molina en los relatos de sus respectivos viajes a Galicia efectuados en la segunda mitad del siglo XVI, pero sí lo es, en cambio, en la Historia del Apóstol Santiago Zebedeo del celanovense Mauro Castellá Ferrer, quien se refiere profusamente a Santa Comba, al poblado de Os Baños, al Castro de Rubiás y sus estatuas de guerreros etc.
Tendrán que transcurrir casi doscientos años más para que otro ilustre gallego, el Padre Sarmiento, vuelva a referirse, a mediados del siglo XVIII, a este privilegiado lugar, coincidiendo sustancialmente su relato, que también incorpora Flórez a su monumental obra, con el que Castellá Ferrer había anteriormente realizado.
Durante el siglo XIX las alusiones a nuestro yacimiento se multiplican, si bien tan sólo merecen reseñarse, por la relativa relevancia que alcanzan, las de Barros Sibelo, realizadas con motivo de su estudio de la Via Nova, y Vázquez Núñez, al abordar la epigrafía romana de la zona.
Durante el siglo XX cambia radicalmente el panorama y son bastantes los autores que, desde sus comienzos, aluden, de una u otra manera,a este lugar.Tal es el caso de Bedoya, con su estudio de la lápida de Alepius, de Díez Sanjurjo, con el de la Via Nova, y de los Blázquez, Antonio y Ángel, al referirse a este mismo tema.Sin embargo, habrían de ser Cuevillas y colaboradores los que llevasen a cabo una cortísima campaña de excavaciones en el lugar, delimitando con su intervención un anchísimo muro romano, que no supieron identificar con exactitud ( se trataba de la actual muralla del campamento), y descubriendo retazos de otros más estrechos pertenecientes a construcciones habitables.No obstante, tales trabajos,y pese a su interés, aparecen publicados, en dos ocasiones, sumariamente y sin referencia topográfica alguna, tanto que resulta imposible reconocer hoy día exactamente en donde fueron realizados.Por eso, atribuir a Florentino López-Cuevillas el descubrimiento del campamento romano de Aquis Querquennis y vender la original idea en escritos e, incluso, en exposiciones itinerantes por la provincia de Ourense por gente poco (o demasiado) enterada de la cuestión no deja de mover a risa.
Años más tarde, en 1935, realizaría la Comisión Provincial de Monumentos de Ourense una histórica visita a Santa Comba, Castro de Rubiás y O Baño, trasladando a la capital de la provincia un no despreciable botín de objetos arqueológicos destinados a ser exhibidos en el museo provincial.Y concluiría esta etapa, después de la guerra civil, con unas atinadas reflexiones sobre la basílica de Santa Comba del ilustre arqueólogo, don Manuel Gómez Moreno.
Por fin, en 1948, y rematada la construcción de la presa de As Conchas, las aguas del embalse del mismo nombre inundarían una extensa zona, permaneciendo el yacimiento intermitentemente anegado, con preferencia,y en los años en que más, durante los meses de Abril, Mayo y Junio,siendo frecuentes aquellos en los que se mantienen permanentemente descubiertas.
Y tendría que llegar la década de los setenta del pasado siglo para que la atención de los arqueólogos volviese a detenerse en este lugar.Es el momento en el que el profesor Rodríguez Colmenero, tras la lectura de su tesis doctoral, inicia los trabajos de excavación de este yacimiento, primero desde la Universidad de Valladolid y seguidamente desde la de Deusto.
De hecho, es en 1975 cuando se efectuan las primeras excavaciones sistemáticas, descubriéndose la muralla del establecimiento y varias estructuras de su interior, si bien tales ruínas son interpretadas inicialmente,no sin reticencias, como pertenecientes a una ciudad bajoimperial, cuyo recinto murado visible vendría a ser la reducción de otro altoimperial más extenso.
Sin embargo, en 1978 se prosiguió en la investigación del lugar con una nueva campaña de excavación que contribuyó a acentuar las dudas acerca de la interpretación por nosoros dada anteriormente a los restos, a la vez que iba consolidándose la intuición de que se trataba, posiblemente, de un recinto campamental romano.
Para esclarecer definitivamente el problema, aprovechó el director de los trabajos dos estancias sucesivas de investigación financiadas por el DAAD del gobierno alemán para los años 1980 y 1981, tomando parte en varias excavaciones campamentales de las cuencas del Rhin y del Nekar, especialmente en los campamentos de Rottweil y Aalen, visitando, además, acompañado del Dr. Dieter Plank, director del Landes Denkmal-Amt de Baden-Würtemberg, con sede en Stuttgart, otras muchas fortalezas romanas de la región.Las sospechas de campamento relativas a nuestro establecimiento quedarían desde entonces plenamente confirmadas, no sólo por la similitud de estructuras y organización del espacio con las germanas sino,sobre todo, por la aparición de vestigios que demostraban claramente la existencia en Aquis Querquennis de un auténtico campamento.
Y fue precisamente desde principios de los ochenta que, con el apoyo constante de Unión Fenosa y partidas significativas del INEM para salarios, se realizó la exhumación progresiva de diferentes estructuras del ámbito campamental y de una parte significativa de la mansión, amén de efectuarse ligeras catas en el cercano castro de Lobosandaos.
Lástima fue que las intrigas políticas de unos y la torpeza de otros hiciesen fracasar la segunda escuela-taller creada en Galicia,tan dificilmente conseguida del entonces ministerio de trabajo,para investigar a fondo en este yacimiento en los años finales de aquella misma década.Pero no es ya hora de lamentos. Como ave fénix, el proyecto resucitó de sus cenizas en los inicios de la última década del siglo XX, siendo la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia, de la que entonces era responsable Santiago Seara, la que, a principios de los años noventa,tomó el testigo, encargando a la Universidad de Santiago de Compostela, bajo la dirección del profesor Rodríguez Colmenero, la redacción de un plan director del yacimiento, que, desde entonces, ha venido regulando todas las actuaciones que posteriormente se han llevado a cabo en el lugar. Se inició el proceso con la constitución de una Fundación de Interés Galego Aquae Quarquennae- Vía Nova , de la que forman parte actualmente la Consellería de Cultura, Unión Fenosa, Universidad de Santiago de Compostela, Caixa Nova, Diputación de Ourense, Concello de Bande, Consellería de Industria y Turismo, Consellería de Medioambiente, Câmara Municipal de Terras de Bouro (Portugal) y Grupo Larouco.
Al mismo tiempo, se elaboraron planes para la construcción de un centro de interpretación de la Via Nova, con opciones de poder albergar en el futuro un museo de sitio, aceptando entonces el reto para tal fin la Consellería de Cultura y Turismo de la Xunta de Galicia, con participación de la Diputación de Ourense.Después de diversos avatares, el centro se convirtió en realidad y hoy día podemos ofrecer un espléndido edificio dotado de las más modernas instalaciones, que ha venido a sumarse al anteriormente existente destinado a centro de investigación y residencia para arqueólogos.
Mucho tienen que ver, por otra parte, en la febril actividad desarrolada en Aquis Querquennis durante la última década los proyectos europeos.Primero, fue un proyecto Líder Plus, en el que se involucró a fondo la Dirección Xeral de Turismo de la Xunta de Galicia , miembro de la Fundación, para el acondicionamiento de los locales. Después los proyectos INTERREG III A. El más tempranamente elaborado fue el proyecto “Vías Augustas”, en el que tomaron parte, por separado, la Fundación Aquae Querquennae Via Nova y la Universidad de Santiago de Compostela, aportando una inversión de 200.000 euros.Simultaneamente, se participaba también, por parte de las dos últimas intituciones citadas, más el Grupo Larouco , en el proyecto “A Geira na Serra do Gerez.Fase I”, de la que es jefe de Fila la Câmara portuguesa de Terras de Bouro (Portugal), con una aportación bastante superior.Posteriormente se sucederían la fase II de “Vías Augustas”, con un presupuesto de 35. 000 y las fases II y III de “A Geira na Serra do Gerez”, con un montante de 430.000 euros por parte de la Univsersidad de Santiago y casi 250.000 por parte de la Fundación. Todos estos recursos fueron empleados, tanto en la excavación del yacimiento y su consolidación como en la musealización del Centro Arqueológico, teniendo Unión Fenosa que arbitrar subvenciones extraordinarias para asegurar el 25% de presupuesto que se correspondía sufragar a la Fundación.
En cuanto al yacimiento, se consolidaron parte de los restos de excavaciones anteriores y se llevaron a cabo otras nuevas de abultadas proporciones, como es el caso del lienzo occidental de la muralla, de la totalidad de los principia o cuartel general del campamento y de un gran sector del intervallum o vía perimetral. Al mismo tiempo, se procedió a la restauración y recrecimiento de las ruínas recientemente exhumadas, caso de la Porta Decumana y de los Principia o cuartel general.
Por otra parte, se acometió la señalización total de las ruínas, empleando en el empeño materiales tan duraderos como el granito y la cerámica.Complementariamente, además, se llevó a cabo,con el consentimiento de sus dueños, la limpieza de los bosques del entorno del yacimiento, tarea que aún persiste.Los logros alcanzados en este capítulo resultan realmente sorprendente ya que, sin alterar nada del paisaje y conservando los cierres de fincas y senderos de comunicación tradicionales, se ha logrado crear uno de los parques de vegetación autóctona más bellos de Galicia, belleza que se acentúa con la presencia cercana de unas generosas aguas termales y y la franja azul envolvente de las aguas del embalse.Noticias han llegado de que el encanto natural de Aquis Querquennis ,combinado con su riqueza arqueológica, está levantando pasiones, y no es para menos.
A su vez, en el Centro Arqueológico se ha llevado a cabo una ingente labor de musealización.Y no nos estamos refiriendo solamente a la exposición montada en la planta baja del módulo principal para explicar la Via Nova, que va a ser remodelada de inmediato, sino a la de la planta superior, dedicada a la evolución histórica del Pueblo de los Quarquernos en sus etapas más antiguas.
Por otra parte, y como complemento necesario de la exposición viaria general y particular de la Via Nova, que va a ocupar la planta baja a la que nos hemos referido, se ha procedido a la musealización del gran hall de entrada, adornando su techo y suelo con alegorías alusivas a los viajes míticos celestes y marinos, así como sus paredes con grandes paneles ilustrados de vías terrestres romanas del Imperio, en general, y de Hispania y Gallaecia, en particular, más alegorías diversas relacionadas con los viajes que se efectuaban en la antigüedad.
Recientemente, en 2007, ha salido a luz una gran monografía científica con los resultados de treinta años de excavación llevados a cabo en el yacimiento arqueológico, de la que son autores diversos miembros arquólogos del Grupo Larouco con su director, el profesor Rodríguez Colmenero, al frente.La obra está teniendo una excelente acogida en los medios del ramo, así como del público en general, en un momento en que monografías arqueológicas de esta envergadura no son frecuentes.Existen, por otra parte, guías breves del campamento y otros escritos con él relacionados, que pueden adquirirse en la conserjería del Centro de Interpretación.
Y no deberíamos rematar esta introducción general sin aludir a la polifacética actividad cultural llevada a cabo en el lugar por el Grupo Larouco y la Fundación misma, sobre todo la referente a congresos, simposios y reuniones científicas, amén de la elaboración de la revista Larouco, portavoz científico del complejo, y de actividades investigadoras derivadas de la actividad arqueológica llevada a cabo en el yacimiento.